Pensamos la función de enseñar como la producción de un saber a partir del acto y no a la inversa que sería pretender iniciar al otro por la comunicación de un saber ya establecido.
Intentamos de este modo evitar los efectos de identificación al sujeto supuesto saber, lo cual produce como efecto la repetición de un texto sagrado, y no la producción de un saber que puede, eventualmente, tomar la forma de un escrito perentorio.
Partimos de la idea de hacer algoritmo con el saber universitario y pensamos con Lacan , al docente en posición de analizante, en tanto construye en el acto mismo de la enseñanza el saber que lo autoriza a pres coup.
Sostenemos en acto lo imposible del saber absoluto y proponemos un cociente cuyo resultado es:
Si el cociente tuviera un resultado entero, es decir, si el enseñante pudiera dar cuenta de la verdad absoluta de la ciencia, entonces no habría lugar para el trabajo del practicante sino para la identificacion con un saber ya establecido.
En tal caso la emergencia de un sujeto productor de saber (practicante) queda abolida y la posición del enseñante también.
En este caso el cociente da el siguiente resultado:
Es decir, el docente identificado con el ideal de un saber completo produce el efecto de espejo plano para que el practicante, devenido alumno, sitúe ahí la imago constitutiva de su yo ideal, tal y como sucede al momento de la constitución del Yo en el estadio del espejo propuesto por Lacan.
Lo mismo sucede en el dispositivo analítico en el cuál si el analista se identifica con el ideal del saber completo, produce el efecto de espejo plano para que el paciente sitúe ahí la imago constitutiva de su yo ideal. El resultado, sería, entonces, una salida vía la identificación con el analista.
Así planteado, el problema es:
El problema es que para esto no basta con que el docente diga “que el saber absoluto es imposible “ ya que el discurso, por estructura, se completa a sí mismo haciendo gala de la castración, en tanto haya hecho de la “incompletud” su ideal.
Es necesario, entonces, contar con un dispositivo que haga caer los efectos imaginarios del I haciéndolo pasar por el sujeto barrado de la transmisión “más allá” o “a pesar de” tanto el enseñante cómo el practicante.
En este sentido postulamos:
Se desprende de lo antedicho que se hace necesario un dispositivo que resulte eficaz, a partir de esta lógica, en la producción de efectos de Transmisión.
Proponemos la intersección en el enseñante de:
Tomando como modelo la estructura del nudo borromeo mencionada por Lacan en “La Tercera” pensamos el efecto de Transmisión como producto del anudamiento de estos tres elementos.
De combinarse de a pares el resultado sería el siguiente:
Se observa claramente que, al faltar uno de los tres elementos se hace imposible la producción del sujeto de la transmisión.
Una Institución, entonces, que aspire a la producción de efectos de Transmisión en su Enseñanza deberá propiciar, además del propio análisis de cada uno, y el trabajo con los textos, un Dispositivo con el cuál hacer pasar - tanto al enseñante como al practicante - por lo imposible del ser del analista.