Una Institución, que aspire a la producción de efectos de Transmisión del psicoanálisis deberá no solo requerir el análisis de sus miembros y propiciar el trabajo con los textos sino también disponer de un dispositivo con el cuál hacer pasar - tanto al enseñante como al practicante - por lo imposible del ser del analista.
Estimado/a colega:
Le damos la bienvenida al Nuevo Centro de Formación y Asistencia En Clínica Psicoanalítica en nombre de sus Directores el Lic. Enrique Katz y el Lic. Enrique Castro, y del Comité de Docencia e Investigación.
Pensamos que intervenir en la formación de un analista requiere de una ética que es propia del psicoanálisis.
Es decir , se trata de acompañar un proceso y no de dirigir a un alumno.
En este sentido no son muchos los lugares para intervenir en este proceso.
En primer término y siguiendo estrictamente a Freud y a nuestros predecesores nacionales a quienes les debemos la existencia del psicoanálisis en la Argentina, el lugar donde, por principio, se aprende a analizar a otros es el propio análisis.
Para dirigir la cura de nuestros pacientes es fundamental haber transitado el recorrido en forma personal, único modo de verificar la validez de la teoría y la eficacia del método.
El segundo lugar es el espacio de supervisión.
En él no sólo se aprehenden los conceptos teóricos en la singularidad del caso por caso sino, y esto es fundamental, es el soporte necesario para la autorización del acto instituyente del analista.
Entiéndase que no es el supervisor quien autoriza sino quién soporta con su abstinencia para que, en todo caso, se produzca la autorización de si mismo por parte del analista.
En síntesis la supervisión debe servir para transitar el camino que va desde la pregunta ¿qué debo hacer? Hasta la pregunta ¿qué hice?.
Este camino se recorre con un supervisor pero no de su mano.
Un analista no se forma enseñándole "lo que dijo Lacan o Freud", esto será tarea de cada uno en su singularidad.
Esto nos lleva a la tercera forma de intervención en la formación del analista: la transmisión.
El encuentro de cada analista con un eseñante debe conducir a crear las condiciones para la formulación de interrogantes cada vez mas precisos, de modo tal que, de arribarse a alguna respuesta ésta sea el producto del trabajo individual con los textos fundantes de Freud Y Lacan y no de la clase "magistral del profesor" de la institución.
El anudamiento de estas tres modalidades es la propuesta de Nuevo Centro.